14 octubre 2015

Western Cape: another stories

{ LIFESTYLE }




Buenos días chicos!!

Como estáis viendo estos últimos días en Instagram, estamos disfrutando al 200% de este viajecito por Sudáfrica. Sencillamente, es impresionante... no hay palabras.



Tengo que reconocer que a mí me daba algo de miedito este viaje... y ahora pensaréis, "pero tú estás loca o qué??" Pues sí, puede que un poco... un poco bastante.  Os cuento, yo hasta ahora siempre he sido más urbana que los semáforos de la Castellana... no, en serio, era no ver asfalto a mi alrededor y notar que me faltaba algo, era oler aire puro y echar de menos la contaminación de una gran ciudad... Suena raro, pero es cierto... y claro, mis viajes iban en concordancia: Londrés, Berlín, París, Nueva York... y así en bucle... ¿qué sentido tenía salirse de ese bucle perfecto?




Pues menos mal que esta vez por fin he salido del bucle y, ante mí, se ha abierto un mundo entero de posibilidades... ¡¡qué maravillas hay por ahí ocultas!! ¡¡Y qué ganas de ir descubriéndolas!!  Por supuesto que el momentazo de ver pingüinos a 4 pasos es algo que no podremos borrar nunca de nuestros recuerdos... ¿cuántas cosas habrá así?



A lo que vamos, la semana pasada os contamos nuestros primeros días en Cape Town... pero realmente, el descubrimiento de Cape Town no había hecho más que comenzar.  Nos fascinó la ciudad, nos fascinó su ambiente cosmopolita y, a la vez tranquilo, su ambiente urbano y a la vez de ciudad tranquila de costa, su mezcla europea-africana conviviendo en perfecta sintonía... cada uno a su estilo pero consiguiendo un todo coherente en su diferencia.  Especialmente abrumadora fue la visita a Robben Island, la isla donde estuvo encarcelado Mandela más de 20 años y la explicación que recibimos de ex-presidiarios de allí... que no fueron más que presos políticos que luchaban por la igualdad de blancos y negros y que, hoy en día, solo hablan de esperanza, reconciliación y perdón... te dejan con el corazón en un puño, es cierto.



Pero no todo iba a ser así de duro, también hubo momentos de lo más divertido mezclándolos con los locales viendo un partido de rugby del mundial (hay que ver lo locos que están por aquí con el rugby!!! Mola mil el ambientazo que se crea en los bares) o bien haciendo un running mañanero por el paseo marítimo (pedazo paseo que tienen al ladito del agua de casi 10km) y acabar tomándonos un smoothy en una cafetería super cusi.




Por supuesto, también ha habido momentos épicos y de los que sabes que nunca olvidarás como el llegar al Cabo de Buena Esperanza (que no, no es la punta más al sur de África) y el pedazo paisaje al estilo Jurassic Park que se disfrutaba en el camino.  Lo típico de ver algo tan, tan bonito que casi se te salten las lágrimas de la emoción...



Pero llegó el momento de decir "adiós" a nuestra querida Ciudad del Cabo y continuar la ruta (eso sí, con pena, mucha pena). Primera parada Stellensboch y la región de los viñedos donde nos quedamos con la boca abierta por dos cosas: i) el ambientazo de la ciudad (es lo que tiene que sea universitaria... vamos, al más puro estilo Salamanca pero en sudafricano, vaya) y ii) las maravillosas catas de vinos sudafricanos que se hacen aquí.  No por la calidad del vino (que está bien, pero vamos, que viniendo de España no es algo que nos sorprenda) sino por lo idílico de sus viñedos y sus bodegas. A ver, que nosotros estuvimos hace unos años en La Rioja y vale, muy buenos los vinos... pero se podían currar un poquito más las instalaciones y hacerlas un poco más... ¿cómo decirlo?, ¿especiales?



Llegamos a la zona pescadora de Hermanus y Mossel Bay... todo alrededor de acantilados, con unas vistas al mar impresionantes y con unos mariscos de esos que no olvidas.  Y, por supuesto, excursioncita 100% turística a ver ballenas (vaaaale, es lo primero turístico que hemos hecho en el viaje, tenía que llegar el momento, ¿no?) y una lástima no haber podido hacer lo de nadar con tiburones pero es que uno de los días hacía tan malo que anularon las salidas... así que Juanan se sacrificó un poquito y ¡¡ganaron las ballenas!! (os podéis imaginar que si me dan miedo hasta los caniches no me iba a meter a nadar cerca de tiburones, ¿no?)



Y como éste debe ser el post más largo de la historia, casi que me callo un poquito y otro día os cuento la Garden Route... lo más parecido al paraíso..

Besos mil desde Sudafrica!!!

Mario de la Renta

Ps: Imagino que después de este post y el anterior ya os habremos convencido de que hay que venir, ¿no?

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1 comentario:

Bien-être à Barcelone dijo...

La verdad es que si. Después de leerte tengo muchas ganas de visitar este país de donde todo el mundo vuelve encantado. A seguir disfrutando!

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